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07/12/2016
Qué camino tomar después del exceso de lluvias
Los productores se aprestan a encarar la siembra y se enfrentan a un dilema: ¿maíz o soja? Pero las perspectivas se dislocan en el noroeste bonaerense, una zona que recientemente sufrió grandes inundaciones. ¿Qué se debe hacer en este contexto?

El noroeste de la provincia de Buenos Aires viene golpeado por las fuertes lluvias que ocasionaron inundaciones y anegamientos en una innumerable cantidad de campos. Además de los evidentes contratiempos que deben enfrentar los productores de la zona, el exceso hídrico provocó demoras en la cosecha de la campaña fina y una eventual incertidumbre de cara a qué cultivo sembrar en la próxima campaña gruesa: ¿es viable un maíz tardío o conviene una soja de segunda?

"A veces por cuestiones de rotación de cultivos hay productores que prefieren que no todo el trigo vaya a soja y están haciendo una parte con maíz. Eso depende mucho de cada empresa o de la cantidad de hectáreas que quiere diversificar más que de aspectos técnicos", afirma Miriam Raquel Barraco, integrante del área de producción agrícola y gestión ambiental del INTA General Villegas.

Pero lo cierto es que la situación que vive la zona tras las últimas inundaciones es bastante confusa. Sólo en octubre cayeron en el Partido unos 300 milímetros de agua, superando ampliamente la media del mes que ronda alrededor de los 80 milímetros. Estas fuertes lluvias sumadas a un efecto acumulado de dos campañas seguidas con excesos hídricos, ocasionó que cera del 70% de la superficie del distrito resultara afectada por el agua, según un relevamiento realizado por el INTA junto a la Sociedad Rural de General Villegas, y el Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA). Ante este panorama, son pocos los asesores y especialistas que se animan a brindar definiciones y consejos concretos.

"Tenemos los perfiles muy cargados de agua y las napas muy cerca, lo cual puede ser una oportunidad o un riesgo dependiendo de qué pase con las lluvias de acá en más", explica Barraco. "En el caso de que se cumpla el pronóstico que en diciembre y enero las lluvias escaseen, tenemos la ventaja de tener muchísima agua almacenada en el suelo. Pero si el período húmedo se mantiene y sembramos con niveles de agua muy cerca de la superficie, eso puede generar anoxia en los cultivos, afectando su crecimiento y desarrollo", agrega. Y el escenario se vuelve aún más incierto en un contexto en que todas las siembras se suceden en simultáneo.

"Prácticamente se está mezclando todo, la siembra de primera con la de segunda. La siembra de primera se retomó después de las inundaciones hace unos quince días, un mes más tarde de lo normal para la zona. Algunos están arrancando con los maíces tardíos también, mientras la cosecha fina, de cebada y trigo, recién está empezando", comenta Barraco.

En ese sentido, el retraso en la cosecha, que recién se hará intensivo en los próximos días, provoca mermas en los niveles de rendimiento por el aplazamiento de la fecha de siembra. "En promedio, se pierden alrededor de 20 kilos de soja por cada día que se atrasa la siembra", explica Barraco en el caso de la soja de segunda. No obstante, la pendiente es muy diferente en años donde las precipitaciones no son limitantes para el ciclo de los cultivos. En las siembras de entre el 10 de octubre y el 10 de noviembre la pérdida de potencial es baja, pero después del 20 de noviembre en adelante se acelera en forma notable.

Y en el caso de que finalmente la fecha de siembra se atrase, Barraco recomienda optar por ciclos más intermedios (un grupo cuatro largo) con el objetivo de tratar de evitar el déficit hídrico de enero.
En tanto, en los maíces tardíos la fecha óptima de siembra para alcanzar los mejores rendimientos en el noroeste bonaerense oscila entre el 1 y el 10 de diciembre. Pero la especialista del INTA alerta sobre un aspecto clave a tener en cuenta en el caso de decidirse por este cultivo: el monitoreo del nivel de nitrógeno y nitratos en el suelo. "La corrección de nitrógeno no puede postergarse demasiado y debe hacerse a la siembra o en los primeros estadios, porque su desarrollo se acelera mucho por efecto de las temperaturas", aclara la especialista.

Por último, Barraco brinda un panorama sobre los efectos de las inundaciones en el sector agropecuario de General Villegas. "El grado de afectación ha sido muy variable. Hay lotes que han quedado completamente perdidos, totalmente tapados por agua, y otros con el agua muy cerca, a los que seguramente les ha afectado el rendimiento", señala la investigadora del INTA. Sin embargo, el agua ya comenzó a ceder y ahora en la zona solo esperan que el tiempo acompañe para poder reponerse y volver a producir.

07/12/2016

Qué camino tomar después del exceso de lluvias

Los productores se aprestan a encarar la siembra y se enfrentan a un dilema: ¿maíz o soja? Pero las perspectivas se dislocan en el noroeste bonaerense, una zona que recientemente sufrió grandes inundaciones. ¿Qué se debe hacer en este contexto?

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El noroeste de la provincia de Buenos Aires viene golpeado por las fuertes lluvias que ocasionaron inundaciones y anegamientos en una innumerable cantidad de campos. Además de los evidentes contratiempos que deben enfrentar los productores de la zona, el exceso hídrico provocó demoras en la cosecha de la campaña fina y una eventual incertidumbre de cara a qué cultivo sembrar en la próxima campaña gruesa: ¿es viable un maíz tardío o conviene una soja de segunda?

"A veces por cuestiones de rotación de cultivos hay productores que prefieren que no todo el trigo vaya a soja y están haciendo una parte con maíz. Eso depende mucho de cada empresa o de la cantidad de hectáreas que quiere diversificar más que de aspectos técnicos", afirma Miriam Raquel Barraco, integrante del área de producción agrícola y gestión ambiental del INTA General Villegas.

Pero lo cierto es que la situación que vive la zona tras las últimas inundaciones es bastante confusa. Sólo en octubre cayeron en el Partido unos 300 milímetros de agua, superando ampliamente la media del mes que ronda alrededor de los 80 milímetros. Estas fuertes lluvias sumadas a un efecto acumulado de dos campañas seguidas con excesos hídricos, ocasionó que cera del 70% de la superficie del distrito resultara afectada por el agua, según un relevamiento realizado por el INTA junto a la Sociedad Rural de General Villegas, y el Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA). Ante este panorama, son pocos los asesores y especialistas que se animan a brindar definiciones y consejos concretos.

"Tenemos los perfiles muy cargados de agua y las napas muy cerca, lo cual puede ser una oportunidad o un riesgo dependiendo de qué pase con las lluvias de acá en más", explica Barraco. "En el caso de que se cumpla el pronóstico que en diciembre y enero las lluvias escaseen, tenemos la ventaja de tener muchísima agua almacenada en el suelo. Pero si el período húmedo se mantiene y sembramos con niveles de agua muy cerca de la superficie, eso puede generar anoxia en los cultivos, afectando su crecimiento y desarrollo", agrega. Y el escenario se vuelve aún más incierto en un contexto en que todas las siembras se suceden en simultáneo.

"Prácticamente se está mezclando todo, la siembra de primera con la de segunda. La siembra de primera se retomó después de las inundaciones hace unos quince días, un mes más tarde de lo normal para la zona. Algunos están arrancando con los maíces tardíos también, mientras la cosecha fina, de cebada y trigo, recién está empezando", comenta Barraco.

En ese sentido, el retraso en la cosecha, que recién se hará intensivo en los próximos días, provoca mermas en los niveles de rendimiento por el aplazamiento de la fecha de siembra. "En promedio, se pierden alrededor de 20 kilos de soja por cada día que se atrasa la siembra", explica Barraco en el caso de la soja de segunda. No obstante, la pendiente es muy diferente en años donde las precipitaciones no son limitantes para el ciclo de los cultivos. En las siembras de entre el 10 de octubre y el 10 de noviembre la pérdida de potencial es baja, pero después del 20 de noviembre en adelante se acelera en forma notable.

Y en el caso de que finalmente la fecha de siembra se atrase, Barraco recomienda optar por ciclos más intermedios (un grupo cuatro largo) con el objetivo de tratar de evitar el déficit hídrico de enero.
En tanto, en los maíces tardíos la fecha óptima de siembra para alcanzar los mejores rendimientos en el noroeste bonaerense oscila entre el 1 y el 10 de diciembre. Pero la especialista del INTA alerta sobre un aspecto clave a tener en cuenta en el caso de decidirse por este cultivo: el monitoreo del nivel de nitrógeno y nitratos en el suelo. "La corrección de nitrógeno no puede postergarse demasiado y debe hacerse a la siembra o en los primeros estadios, porque su desarrollo se acelera mucho por efecto de las temperaturas", aclara la especialista.

Por último, Barraco brinda un panorama sobre los efectos de las inundaciones en el sector agropecuario de General Villegas. "El grado de afectación ha sido muy variable. Hay lotes que han quedado completamente perdidos, totalmente tapados por agua, y otros con el agua muy cerca, a los que seguramente les ha afectado el rendimiento", señala la investigadora del INTA. Sin embargo, el agua ya comenzó a ceder y ahora en la zona solo esperan que el tiempo acompañe para poder reponerse y volver a producir.

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